-¿Estás
mejor?-Pregunta mirandome preocupado
-Sí,
¿ya nos vamos?-Digo evitando aquellos profundos ojos azules
-No,
tenemos planeado pasar una noche más aquí y partir por la mañana
temprano, ahora mismo iba a preguntarte si querías desayunar algo,
Sophie te ha preparado unas tostadas con mermelada
-Entonces,
tendré que desayunar, si no queremos que Sophie empiece a llorar....
Paso
por su lado cuando el choca su hombro contra el mio intencionalmente,
no supe como tomarme el gesto aún así no dije nada y continúe
caminando por el pasillo
-Hey-Grita
antes de que me alejase más, me doy la vuelta y le miro, ahora se
pone nervioso-Se que no es asunto mío, pero...si quieres hablar
sobre algo aquí me tienes-Responde colocando la mano detrás de la
nuca y sonrojandose, sonrío antes aquella reacción
-Gracias-Respondo
sonriendole
Él
me devuelve la sonrisa y continua caminando por el pasillo, yo hago
lo mismo, voy asomandome por las habitaciones hasta que encuentro la
cocina, la habitación está hecha un desastre, alguien o algo a
entrado antes que nosotros para ponerlo todo patas arriba y partir
algunas cosas.
En
el centro justo hay una mesa cubierta por un mantel rasgado azul
decorado con rosas rosas, algo que me parece ortero, la mesa está
rodeada por cuatro sillas de madera, una de ellas está ocupada por
la pequeñaja, antes de que capte mi presencia la examino y me
aseguro de que no tiene herida alguna, solo le veo un pequeño
rasguño en la mejilla izquierda, pero nada preocupante
-¿Y
mi desayuno?-Pregunto sobresaltandola
La
gran sonrisa que esbozó Sophie al verme hizo que cualquier
discusión, problema e incluso la situación de ahora se me olvidase,
esa era su habilidad, alegrarle el día a los de su alrededor, antes
de que me diese cuenta ya la tenía entre mis brazos, una pequeña
lágrima resbala por su blanca carita y cae en mi hombro, me separo
de ella para mirarla, me quedo unos segundos contemplandola y pienso
¿qué haría si la perdiese? ¿qué pasaría si Sophie …..? sin
querer seguir dandole vueltas la vuelvo a estrujar contra mí
haciendo que continúe llorando
-Tenía
mucho miedo-Confiesa la pequeña mirandome intensamente-No te
despertabas y nadie quería seguir mi plan...
-No
te iba a dejar sola, ya sabes como soy, me gusta echarme mis grandes
siestas-Bromeo guiñandole un ojo
-Tan
dormilona como una perezosa-Me sigue el juego ella
Me
siento en la mesa y la pequeña me sirve un trozo de pan con
mermelada de color purpura, no se de que estará hecha pero del
hambre que tengo me la como en dos bocados sin saborear ni nada,
después me bebo un vaso de agua y lista
-Oye
Sophie-La llamo antes de que salga de la cocina-¿De qué iba tu
plan?
-Verás,
como estabas dormida y no te despertabas, un principe tenía que
darte un beso...-Estrujo mi cara con la mano al escuchar el plan-Así
que se lo pedí a Samu, porque si Jonny lo hiciese no tendría efecto
porque es nuestro hermanito
-¿¡Qué
hiciste qué!?-Grito taquicárdica
-¿Estás
enfadada?-Pregunta poniendo cara de cachorrito
-No,
pero Sophie no puedes ir haciendo esas cosas a lo loco...
-Vaaaaaaaale-Contesta
sin hacerme mucho caso-Me voy a dibujar, Jonny me encontró un
cuaderno y unos lápices...-Se despide la pequeña
Aún
estoy algo atontanda por lo que Sophie ha hecho, ¿a quién se le
ocurre semejante plan?, a Sophie como no, todavía es una niña y
cree en los cuentos, cree en que un beso puede salvarte del sueño
eterno o que en cualquier momento un principe aparecerá para
salvarte de cualquier peligro y casarse contigo, pero las cosas no
son así y aunque tenga cuatro años, hay que ir abriendole los ojos
y más con lo que está pasando, sin saber muy bien que hacer me
levanto de la silla, cojo mi mochila y me doy una vuelta por la casa,
pienso coger solo lo imprescindible es decir : armas, municiones,
comida, agua, medicamentos y algo que nos sirva para crear armas como
tijeras y cinta aislante, una botella de cristal, gasas y alcohol,
ahora lo que aprendí en las bandas callejeras me va a ser muy útil
y agradezco equivocarme por eso
Tras
echar un rápido vistazo a la cocina y comprobar que nada útil había
allí, salgo al pasillo y me meto en la primera habitación, parece
ser el cuarto donde dormía el matrimonio, abro el armario solo hay
un par de prendas colgadas y seminuevas, la mayoría está esparcida
por el suelo, rota, rasgada o lo que es peor aún manchada de la
sangre de otra persona, después paso a las mesas de noche a los
lados de la cama, en la del lado izquierdo encontré unos calmantes,
solo quedaban tres pastillas pero igualmente los metí en la mochila,
lo demás eran papeles, carteras, calcetines, cinturones, cables
cosas que se guardan en un cajón, la mesa del lado derecho estaba
completamente vacía, miré debajo de la cama solo había zapatos
como los míos no estaban gastados aún decidí quedarmelos y así
terminé con la cómoda donde encontré gasas, eché un último
vistazo a la habitación y salgo de nuevo al pasillo
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