domingo, 9 de marzo de 2014

Capitulo 8


-¡Sophie!-Grito corriendo hacia ella

La pequeña estaba tirada en el suelo, sabía perfectamente que la bala le había alcanzado uno de los pulmones y que el tiempo de vida que le quedaba era poco, llorando y cegada por las lágrimas la cogí acurrucandola contra mi pecho, ella estaba asustada apenas podía respirar respirar y estaba siendo consciente de que se estaba asfixiando, yo seguía meciendola en mis brazos, cantandole una nana para que se relajase, no quería que se fuese pero también entendía que cuanto más se resista peor lo iba a pasar.
Mientras que le cantaba una de las canciones que mi madre solía tararearnos los torrentes de lágrimas caían por mis ojos para luego aterrizar en aquella melena roja como el fuego. Ahora su piel era más blanca que nunca y la sangre estaba esparciendose por todas partes, su pequeña manita se aferraba a uno de mis dedos, yo seguía cantando, cerrando los ojos queriendo despertarme de aquella pesadilla, ella no podía morir, no es justo, la bala tendría que haberme dado a mí no a ella, es muy pequeña, y mientras pensaba todo esto su mano dejo de apretar mi dedo.
En ese momento fue cuando verdaderamente me volví loca, la tumbe en el suelo y empecé a llamarla pero no obtenía respuesta alguna, le gritaba incluso le dí un par de golpecitos en sus pequeños mofletes esperando que se levantase enfadada como siempre lo hacía, pero ella seguía allí tumbada, blanca como la nieve mientras que la sangre seguía esparciendose alrededor de nosotras. Cuando me dí por vencida la abracé con todas mis fuerzas, yo continuaba llorando, era imposible parar...¿cómo iba a seguir adelante? Para mí es imposible continuar con esto si no puedo volver a ver aquella sonrisa, aquella pequeña “llamita roja”, ella era la que en los peores momentos conseguía sacarme una sonrisa.

-No me hagas esto...-Digo apretandola aún más contra mí y notando como ya no respiraba-Dios mío no, por favor....no te la lleves

Así continue un buen rato hasta que Samu y mi hermano vinieron a por nosotras, yo estaba toda llena de sangre y mi hermano no podía creer lo que estaba pasando, sin decir nada la cogió y empezó a llorar mientras la llamaba para que despertase, pero ya Sophie no iba despertar, ya Sophie no iba a volver a sonreír, ya no escucharíamos aquella voz ni sus alegres canciones, ya no, porque nuestra pequeña pelirroja se había marchado para siempre, me arrinconé en una esquina llorando, mirando como mi hermano sufría ahora su pérdida, me encogí lo más que pude, rodeé mis rodillas con mis brazos formando una perfecta bola, Samu se acercó a mi y me abrazó, allí entre sus brazos continué llorando como una niña pequeña a la que le acaban de quitar su piruleta, el me acariciaba suavemente la cabeza y susurraba palabras agradable en mi oído, agradezco sus intenciones pero en ese momento por muchas palabras bonitas que me dijese el daño estaba hecho y una vida se había perdido, una vida que solo había durado cuatro años
Cuando nos aseguramos de que no quedara nadie más alrededor enterramos a Sophie en el jardín de aquella casa, aunque todo no estaba en perfectas condiciones, la enterramos en una sitio cercano a unas flores muy bonitas, no paré de llorar mientras que veía como la tierra se tragaba a mi hermana, a mi pequeño rubí, pero a parte de la pena, un sentimiento de culpabilidad me rasgaba por dentro, debería de haberme dado cuenta, debería de haber sabido que los francotiradores nos verían dar vueltas alrededor de la casa, debería de haberle advertido que se alejara de las ventanas, pero en lugar de eso me importaba más bajar a ayudar a los chicos que la vida de mi hermana.
Por otra parte la venganza no para de dar vueltas en mi cabeza, la cosa no podía quedar así, tenía que encontrar a los responsables que acabaron con su vida y personalmente acabar con ellos uno por uno, no me importaría mancharme las manos de sangre si de la suya se tratase....Totalmente bloqueada me quedé mirando el montón de tierra que ahora se situaba encima de mi hermana, el dolor me superaba y al final acabé cediendo, me arrodille en el suelo y comencé a llorar hundiendo la cara en la tierra, la imagen de sus últimos momentos, de aquella carita aterrada al saber que la muerte me la iba a arrebatar no paraba de dar vueltas por mi cabeza......

-Lucía, siento decirte esto pero, tenemos que irnos-Me susurra Samu al oído
-De acuerdo-Contesto limpiandome las lágrimas

Me levanto, y con pocas fuerzas arrastro los pies detrás de Samu, antes de salir de la casa cojo mi mochila, empiezo a rebuscar y en ella encuentro la pinza que me regaló Sophie días antes de toda esta mierda, sin dudarlo dos veces me la pongo, el azul chillón contrasta con mi oscura melena, esa es la manera de recordar como la llamativa melena pelirroja de mi hermana contrastaba con su blanca piel, de nuevo amenazaba con empezar a llorar, pero la mirada de odio que me dirijió Jonny me cortó la respiración, no tenía bastante con mi propia conciencia que ahora él también iba a acusarme de su muerte

-¿Seguimos?-Pregunta Samu en medio de los dos
-No tenemos otra opción-Responde Jonny, ahora los dos me miran a mí
-Adelante-Digo suspirando a la vez

En silencio salimos de la casa, antes de seguir caminando por la calle mire atrás, para luego continuar caminando, debían de ser las tres de la tarde ya que el sol brillaba con bastante fuerza, hacia mucha calor y este paso sin agua no creo que aguantemos mucho
Caminabamos en silencio, cabizbajos, ya que la única que mantenía unido a este grupo era mi hermana, pero ahora no está por lo que el silencio, la ira y la tristeza se está conviertiendo en el aliado de cada uno, la ciudad está completamente destrozada, edificios medio derrumbados, casas con agujeros enormes, coches impactados por todas partes y lo peor de todo, gente medio devorada por todos sitios, donde mirabas allí había un cádaver.

-Toma-Dice Samu mientras me lanza una pistola-No puedes seguir así de indefensa
-Grac...
-¿Pero qué haces?-Pregunta Jonny alterado, sin dejarme agradecerle nada a Samu
-Darle una pistola ¿o es que no lo ves?-Contesta el otro
-Dame esa pistola-Exige Jonny
-¿¡Qué!?-Preguntamos los dos alterados
-Jonny, no puedes dejar que vaya así de indefensa ¿y si por mala suerte nos separamos y se queda sola? ¿Y si nos descuidamos y.....
-Estoy harto de que pienses que eres el líder del grupo
-¿Perdona?-Pregunta Samu alterandose también

Jonny se disponía a continuar con la discusión, pero a los lejos, se escucho aquella especie de rugido que hacían aquellas cosas cuando divisaban a sus presas, Jonny me lanzó una mirada furtiva, no dijo nada pero yo sabía perfectamente que aquella mirada era una orden para devolverle la pistola a su dueño, miré hacia otro lado ignorandolo completamente y buscando una salida, mientras que pensabamos que hacer, los sonidos se acercaban más , si empezabamos a correr aquellas cosas correrían también a por nosotros y creedme no tenían nada de lentos ni tontos y si nos quedabamos quietos correrían a devorarnos.

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